lunes, 11 de mayo de 2009

Gasto público en educación: ¿cantidad o calidad?

Román Culebro Martínez

Uno de los factores más importantes que determinan el progreso económico de los países es la educación. Los países catalogados como desarrollados se caracterizan por contar con bajísimos o nulos índices de analfabetismo y una población con elevados niveles de escolaridad. En México todavía se tienen casi seis millones de analfabetas y la escolaridad promedio de los mexicanos es de 8 grados, cifra que es inferior a la del resto de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) del que nuestro país forma parte.[1]




Por otro lado, los últimos resultados que se tienen del Programa Internacional para la Evaluación de los Alumnos de la misma OCDE, muestran que nuestro país cayó 12 puntos en lectura y ciencias; y que ocupa el último lugar en competencias lectoras y matemáticas dentro de las 30 naciones que la integran.

No obstante lo anterior, la OCDE también dio a conocer recientemente el reporte Panorama de la Educación 2008, donde se puede constatar que nuestro país es uno de los países que más gasta en educación a nivel mundial. El gasto público en educación como porcentaje del PIB en México es de aproximadamente 5.5% [mayor al porcentaje promedio de la misma OCDE con un 5.4% y países como Chile (3.2%), Japón (3.5%) y EUA (5.1%)], mientras que el gasto público en educación como porcentaje del gasto público total es el más elevado de todos los países de la OCDE con un 23% (el porcentaje promedio de la OCDE es de 13% y países como Japón y Alemania solamente destinan el 10%).

Nuestro país, entonces, gasta en estos momentos en el sector educativo grandes cantidades de dinero sin que ello se esté traduciendo en mejorar la calidad y los niveles de conocimientos para quienes la reciben. Las metas cuantitativas han tenido más importancia que las cualitativas y el sector educativo ha tendido a la politización y la burocratización descuidando el aspecto de la calidad académica.

No se trata entonces de gastar más, sino más bien de gastar mejor. Justamente como lo demuestran países como Japón y Alemania donde con menos cantidades de dinero gastadas por sus gobiernos, tienen niveles más altos de desempeño académico.

El asunto es crucial, porque de la calidad del capital humano formado y de la calidad del conocimiento generado en una nación va a depender su desarrollo social y económico.

Algunas líneas de acción que podrían elevar la calidad académica en nuestro país sin requerir enormes desembolsos de dinero por parte del gobierno serían, por un lado, fortalecer y promover las agencias independientes de evaluación y acreditación de instituciones educativas (difundiendo de esta manera una cultura de la evaluación interna y sistemática en todo el sector educativo) y, por otro lado, estimular la creación de escuelas y universidades privadas (por ejemplo eximiendo de cualquier tipo de impuestos a toda institución que se dedique a la enseñanza o la investigación).

Muchos países ya han avanzado fuerte en la modernización de sus sistemas educativos, no nos quedemos nosotros inmóviles a la orilla del camino…

Referencias

OCDE. (2008). Panorama de la Educación 2008: nota informativa para México. http://www.oecd.org/dataoecd/24/57/41288187.pdf

OECD. (2006). Education at a glance.
http://www.oecd.org/dataoecd/44/35/37376068.pdf

OECD. (2007). Programme for Indicators of Student Achievement. CERI-OCDE


[1] El promedio de la OCDE es de 12 grados. Mientras que para EUA y Canadá (los dos socios comerciales de México en el TLC) son 14 y 13 grados respectivamente. (OECD, 2006).

No hay comentarios:

Publicar un comentario